Así como escribía Gerardo Deniz: “hay que perseguir lo inalcanzable, lo ideal, el Pléroma […] si persigue uno cosas moderadas, realmente existentes, está uno frito”, el 9 de enero de 2015 yo perseguía el pléroma. Intento recordar aquel momento, escribiendo sobre la mesa junto a la ventana del cuarto donde vivía, en ese cuaderno rojo personalizado con una pegatina llena de mis pintarrajos. Ahora, mientras escribo esto en la computadora portátil, tengo ese cuaderno junto a mí, ya un poco gastado de dar tumbos entre libros y enseres de escritura, donde lo he tenido resguardado todos estos años. Ahora que vuelvo a ver ese cuaderno, me gusta pensar que, mientras pasaba horas rayando aquellos papeles, tenía el chance de pensar en las posibilidades para escribir algo que valiera la pena. Una nota a propósito de llenar de libros y cuadernos las mochilas, bolsas o morrales. Yo cargo con ellos aceptando que, la mayor parte del tiempo...